Gotas frías y retos calientes: Mi recapitulación de un año turbulento
Desde la última entrada de este blog, me han pasado muchas cosas y muy pocas agradables. Así que puedo dar respuesta a la pregunta: ¿Cómo superar un año difícil? Ni idea tenía aquel 22 de octubre que fue cuando publiqué el último artículo: Querido diario, como dijo Garci: «Volver a empezar», que viviría unas inundaciones, me quedaría incomunicado casi una semana y viviría los últimos dos meses y medio (van casi para tres) en mitad de una zona devastada. Por suerte, a mí, no me pasó nada, pero he visto cosas que vosotros no creeríais.
No ha sido tan radical como ver cruceros de batalla en llamas más allá del Cinturón de Orión, pero he visto cómo estuvo a punto de llevarme el agua. Cómo no hay puentes a 500 metros de mi casa, barro, barro que no se va; y he visto como han desaparecido zonas que antes estaban allí. A mí no me ha pasado nada, pero a mi familia política, sí. Por supuesto, también la inutilidad de todos los estamentos públicos y privados del Estado y de la Comunidad Valenciana, ya que, salvo muy contadas excepciones, todos han escurrido el bulto.
Mi crónica de la DANA de Valencia cuando recuperé las comunicaciones (es un hilo bastante largo)
Tenía que hacer unas gestiones en Requena, ya que yo vivo en una de sus pedanías y mi pareja ya me avisó de que el martes ni tocara Requena, que había visto los mapas de lluvia (es muy friki de eso) y que se les había acabado los colores para las cantidades de lluvia que venía.
— Juan M. Belinchón (@JuanMBelinchon) November 3, 2024
No quisiera que esta entrada solo fuera una queja (lo que es difícil tras lo que he vivido), pero es que van para tres meses y aquí, en muchos sitios, están igual. Me puedo dar con un canto en los dientes por no tener nada más que daños materiales (los míos son prácticamente nulos), pero cuando te cuentan que el vecino de tu tía política ya no está porque se lo llevó el agua, tomas consciencia de lo que te has librado.
La idea original de este texto era hacer resumen del año, aunque ahora no sé como calificarlo. Tras encontrar trabajo y dejar de tenerlo en cinco meses, y mudarme de la zona cero a donde estoy ahora, no puedo calificarlo como malo, pero es lo que pienso. Sigo peleando y he empezado el 2025 con unas líneas del capítulo 6 del tercer libro del Ciclo de la Torre Negra, pero tiene pinta que este año va a ser, si sacamos la Gota Fría de la ecuación, igual de mierda que el 2024.
¿Cómo superar un año difícil? Adaptándose y poniendo ilusión en las nuevas metas

Tiene bemoles que diga en el cuarto párrafo una buena noticia o el atisbo de algo bueno. Parezco esos periódicos y otros medios de internet que buscan que leas toda su verborrea para que te comas su publicidad, pero lo mío es por influjo negativo del Blue Monday y de otras lindezas (como que te digan en tu cara que eres el indicado para un puesto y lleven más de un mes sin llamarme).
Tengo intención, en 2025 (luego ya veremos si lo cumplo), de dar un buen empujón a mis queridos Escogidos. Tengo otros proyectos, como la editorial, y otros nuevos que les he dado un año de plazo. Cultura no la abandono, es más, tengo pendiente una entrada para final de mes, pero seguiré mi ritmo. Sin presiones. Por último, este blog. Voy a intentar superar las 4 entradas de 2024. Creo que va a ser fácil, cuando me faltan solo tres el resto de 2025.
Lo que ya os digo desde aquí es que no tengo previsto participar en ningún evento, salvo sorpresa mayúscula, que, por supuesto, anunciaré a los cuatro vientos. Es todo por ahora. Creo que he dado respuesta a la pregunta ¿cómo superar un año difícil, no? A ver si 2025 me depara más cosas bonitas y suerte que 2024. Aunque, a lo mejor, gasté toda mi suerte para unos años el pasado 29 de octubre de 2024. Yo espero que no. Nos leemos, ciclofans.
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